jueves, 25 de enero de 2007

Descansa en paz Kapucinski

Podrá parecer una exageración, pero cuando muere alguien del que has leído, al menos, un libro, se tiene la sensación de que, quien ha abandonado esta vida, no te es del todo ajeno.

Sobre todo, como en el caso de Kapucinski, cuando lo que escribe, no es ficción, sino la crónica de su vida. De alguna forma, le has acompañado en las cosas que hizo (fundamentalmente viajar, conocer, e intentar comprender y explicar), conoces parte de su pensamiento y, quizá lo más importante, has compartido sus emociones.

Además de este conocimiento, en este caso, se añade una admiración profunda por su forma de entender la vida y el mundo en el que vivimos.

Cuando anoche escuche la noticia en el telediario me sorprendí a mí mismo con un sentimiento real de pena. La noticia fue recogida en todas las cadenas de Televisión y con unanimidad era homenajeado como uno de los padres del periodismo moderno. Un maestro, un ejemplo.

En una de las cadenas reproducieron las imágenes de cuando recibió el premio Príncipe de Asturias, y un pedacito de entrevista en la que le preguntaban por esa “obsesión” por estar siempre en el ojo del huracán. Hay que recordar que ha asistido como reportero a la mayoría de los conflictos, revoluciones, guerras civiles del llamado tercer mundo. Incluso ha sido condenado a ser fusilado en 4 ocasiones.

Kapucinski, argumentaba, con una absoluta humildad, ante la pregunta del entrevistador, que se lo había planteado como una misión vital. Ser la “voz” de aquellos que denominaba la mayoría silenciosa. Los pobres, los oprimidos, los ciudadanos de gran parte del mundo.

Su carrera como periodista, corresponsal y escritor, comenzó cuando fue enviado a la India, sin él esperarlo, sin tener información previa (considérese la escasa información del “mundo exterior” de la que se disponía hasta la llegada de las nuevas tecnologías y más aún en un país del bloque comunista soviético) y sin saber prácticamente ni una palabra del idioma. El país le sobrecogió y superó.

Posteriormente le mandaron a China, otro gigante que intentar comprender. A partir de aquí su interés por ir más lejos, ver e intentar entender y contar ya no se apagó. Prácticamente toda África, América del Sur, Asia han sido los escenarios de su trabajo como corresponsal.

Sospecho que su vida ha sido plena. Intentó darle un sentido trascendente, aprendió cosas y seguro que no se aburrió. ¿Qué mas se puede pedir?. Descansa en paz kapucinski.

No hay comentarios: