domingo, 27 de enero de 2008

Nuevo Blog: Musica Electrónica

Mi antigua sección "recomendaciones de música electrónica" se ha convertido en un blog. Estuve pensando mucho en el título y, como soy un tio muy ingenioso, se me ocurrió llamarlo tal cual; "buenamusicaelectronica".
De momento, lo estoy convirtiendo en una compilación de videos del YouTube. Si evoluciona favorablemente, me gustaría colgar alguna composición que fabrique con el Ableton (software de producción de musica electrónica), o alguna cosa que haga algún amigo.
A propósito de amigos. El otro día quede con Indah (mi primer language exchange, y ahora mi mejor amiga aquí) y me presentó a una compañera suya que es Dj. Y tiene estudio y todo!. Me ha prometido que me va a enseñar cosas. Tanto a manejar el Ableton como a pinchar un poco. Podría estar muy bien. Otro hobby. Como tengo pocos...

sábado, 26 de enero de 2008

Algunos afortunados siguen de viaje en India

Gracias a Babette y Kim, con quien mantengo el contacto via mail, siento que todavía hay una pequeña parte de mí recorriendo el sur de la India. Han estado en Tamil nandú, Karnataka y Kerala.

Estas son algunas de las fotos.

















Y la mejor prueba de lo bien que sienta viajar, es la buena cara que tienen. Sobre todo, si comparamos con la que se nos queda a nosotros en este frio invierno europeo. Me da un poco de envidia porque, viéndolas, me acuerdo de esa sensación de intensa felicidad que se experiementa a veces en este tipo de viajes.


Pasadlo bien chicas.

jueves, 24 de enero de 2008

Vida en Amsterdam

Me esta costando mucho enfrentarme al blog y escribir nuevos post. En general me esta costando volver a recuperar todas mis rutinas. He tenido muchos cambios en este principio de año y, aunque me cuesta reconocerlo, me estan afectando en el estado de ánimo.
Me digo a mí mismo; "refugiate" en las actividades que te gusta hacer. Lee, escribe, haz deporte, estudia inglés, queda con amigos... Sin embargo, lo único que si estoy haciendo es hacer deporte (rocódromo diario) y quedar con gente. Miento, también me he abierto una página en Facebook. Para ampliar red social y esas cosas.
En cuanto al trabajo, sí, estoy buscando, pero esta siendo más dificil de los esperado. Para los puestos de Recursos Humanos, tengo buena cualificación, pero debería hablar inglés perfecto y un poco de holandés. Para puestos no relacionados con mi perfil, estoy sobrecualificado y creen que lo dejaré a los dos meses (en cuanto encuentre otra cosa mejor). Ahora, en cunato termine el post, me voy a una oficina especializada en "expats" que todo el mundo me ha recomendado.
También tengo otro proyecto llamado BuscoUnViaje.com, que es el que realmente me interesaría, como proyecto vital/profesional, que fuese hacia delante. Sin embargo, y esto sí que no soy capaz de explicarlo, no encuentro energías en mí para dedicarle el tiempo y la concentración que se merece.
En definitiva. Necesitaba confesarme. Espero que se me pase pronto. Tiene que pasárseme pronto. Pero este es mi estado de ánimo actual. No es malo. Simplemente un poco desorientado y sin capacidad para impulsárme de nuevo hacia delante a conseguir las cosas que quiero.
Un paso; escribe un post en el blog. Lo que sea. Lo primero que te salga. Esto es.

jueves, 17 de enero de 2008

Buscando trabajo en Amsterdam

En teoría, la busqueda de trabajo es una actividad seria. Para realizarla correctamente, debes plantearte varias preguntas; ¿en qué tipo de empresa me gustaría trabajar?, ¿a que puestos se ajusta (o podría ajustarse) mi prefil personal?, ¿cuanto quiero/necesito ganar?, ¿estoy abierto a propuestas de otros lugares?.
Bueno, pues yo llevo dándole vueltas a eso los últimos días. He "aplicado" (verbo que aplicamos todos los expatriados snobs, para decir que hemos mandado el CV) a varios puestos que realmente pueden estar a mi alcance. Sin embargo, esta tarde he estado con un amigo, que ha trabajado siete años en Amsterdam, que me ha enseñado lo divertida que puede llegar a ser esta actividad.
Como poseido por un espíritu burlón, me ha convencido para que "aplique" (lo siento) a puestos tan graciosos como; Vice presidente de Compensación y Beneficios (110.000 euros anuales) y Manager Consultant en Estrategia Corporativa (conocimiento experto de holandés imprescindible).
Su teoría, o lo que he podido entender entre risas, se basa en dos principios; en primer lugar los Holandeses valoran mucho la autoestima en un candidato (según el, porque ellos son bastante prepotentes), y, en segundo, aunque no menos importante, que para bajar mis "prestensiones" siempre estoy a tiempo.
Ahora sólo espero que los reclutadores, de las compañías de dichos puestos, no lean este blog , o que no entiendan suficiente español para comprenderlo, o que, al menos, tengan sentido del humor.

martes, 15 de enero de 2008

Cometarios abiertos a los no bloggeros

He recibido alguna petición de abrir el módulo de comentarios a los no bloggeros. La verdad es que tenía n esta opción porque era la que venía por defecto. A partir de ahora, no hay que registrarse ni nada para criticar al autor, es decir, a mí.
Saludos a todos.

Touroperadores sin escrúpulos

Algunos recordareis que durante el viaje a India uno de los destino que menos me llamó la atención fue Hyderabad. De hecho, titule el post; Hyderabad, una ciudad sin mucho encanto.
Bueno. Pues estaba ayer por la mañana en el aeropuerto de Schipol (Amsterdam), esperando un vuelo a Madrid, escuchando música en mi Ipod, y un poco dormido (eran las siete de la mañana). Derepente, veo en una de las pantallas de televisión, que hay repartidas por toda la terminal, un reportaje sobre las ciudades del mundo más interesante para visitar.
Entre las que recuerdo estaban, Nueva York, Barcelona, Estambul, Tokyo, San Francisco, Berlín, etc.., Hasta ahí nada extraño. Sin embargo lo que me dejó anonadado, y lo que motiva este post, fue que, entre estos "gigantes" del turismo mundial, incluyeron Hyderabad!!!
Por favor, si alguien ve este reportaje (desconozco el canal que lo ha encargado, o la productora que lo ha realizado), que no se deje engañar. Podría recitar de carrerilla un millar de sitios para ir antes que Hyderabad. La única explicación plausible que se me ocurre es que algún Touroperador sin escrúpulos, la haya metido en su catálogo y necesite venderla a cualquier precio.
Lo dicho. No os fieis de algunas recomendaciones para seleccionar vuestros viajes.

sábado, 12 de enero de 2008

Navidades en España y regreso a Amsterdam

Es dificil seguir escribiendo posts sobre la vida "normal". Durante dos meses, nunca tuve que pensar el tema del Post. Simplemente trataba de explicar, lo mejor que podía, las cosas que me iban pasando durante el viaje.
Después de darle algunas vueltas, he decidido seguir en la misma linea (aunque quizá no tan detalladamente). Lo cierto es que el viaje, aunque termine de postearlo hace un par de días, acabó el día 13 de diciembre. Así que hace ya casi un mes.
Desde entonces, he tenido algunos cambios vitales importantes. Mi relación de pareja, por razones que no vienen al caso, se acabó nada más volver del viaje. Así que ahora tengo que adaptarme a la vida de Amsterdam en solitario (ella ha decidido volver a España).
Como las navidades estaban cerca, cogí una avión a España a los dos días de regresar de Mumbai. Desde el 15, hasta el 1 de enero, he estado todo el tiempo en Zaragoza, excepto un par de días que estuve en Barcelona visitando a mi amigo Ramon. Tuvimos tiempo de hablar del viaje, comprar reglos a nuestras respectivas familias y hablar de un proyecto que tenemos entre manos.
En Zaragoza estuve bien, claro. Estar con la familia y ver a todos los viejos amigos. Tuvimos la cena tradicional con el grupo de íntimos e incluso salió alguna noche de juerga divertida. Lo único que lamento es no haber ido a esquiar un par de días. Eso sí, hice varias salidas en bici y comprobé que, a pesar del viaje, sigo manteniendo la forma física. He perdido peso, basicamente porque, al no hacer pesas, he perdido masa muscular, pero estoy bien.
Aunque parezca muy trivial, otra cosa que he hecho, para intentar estar lo más animado posible, ha sido volver comprarme un Ipod (la que tenía lleva varios meses rota).
Como la primera, vuelve a ser mi mejor compañera de "viaje". Allí dónde voy, me pongo los cascos y mi música me proporciona la energía que necesito para sonreir. Recuerdo especialmente un día, en Barcelona, que salí a dar un paseo desde la rambla del Rabal (dónde vive mi amigo), hasta el inicio de la playa. Iba escuchando la sesión de Tiga de los DJ´s Kicks. Fue fantástico, hacía mucho tiempo que no tenía esas sensaciones tan especiales escuchando música electrónica. La gente me miraba por la calle porque, más que andar, bailaba.
Lo mejor fue que, cuando llegué a la playa, soplaba un ventarrón increible (creo que en la zona lo llaman "tramontana"). Siempre me ha gustado mucho el viento. Será porque soy de Zaragoza y cometero. Me despeja, me sienta bien.
Allí, enfrente del mediterraneo, cada vez que respiraba de cara al viento, se me colaban particulas de agua salada por la nariz. Como también estaba chispenado la sensación de frescor que penetraba a través de las fosas nasales y subía hasta mi cerebro era absoluta. Cómo si fuese un loco, miraba al mar y me reía. Yo sólo, apretando los puños y sintiendo ganas de vivir lo más intensamente que pueda. Fue un momento de inflexión. Había pasado unos días un poco triste.., pero allí, en esa playa escuchando mi música y viendo el batir de las olas, tome algo de fuerza para mirar al futuro con más optimismo.
La vuelta a Amsterdam fue el día 2. Afortunadamente no se me ha hecho nada duro, porque mi amigo Ramon (el de Barcelona), su novia (Natalia) y otro amigo de madrid (Ernesto), decidieron venirse unos días conmigo.
Esta semana que ha sido la primera que he estado sólo he tratdo de tener la vida solcial más intensa posible. El lunes escalé con ashley y luego nos tomamos unas cuantas cervezas. El Martes cené con Carol, Edu y Tiemen, y luego Edu y yo nos fuimos con unos amigos con los que habíamos quedado. El Miércoles también quedamos en el Evelyn (un clásico) y al final nos juntamos como diez personas; Carol y Tiemen, Edu, David y María, Belen, Eva (que está embarazadísima), Gaku y un amigo japones my gracioso que se trajo y que trataba de practicar su español con nosotros.
El jueves quedé un rato con Indha. Y ayer viernes estuve con Simmone, la novia de un amigo, que me obsequió con una cena en su casa, mucho vino y más whisky. Estuvimos hablando de lo divino y de lo humano. Y cuando, sobre las dos y media de la mañana me marche a casa, tuve auténticos problemas para mantener la bicicleta recta mientras pedaleaba.
Hoy tengo resaca. Pero estoy contento de cómo ha salido esta primera semana.
Ayer mandé los pimeros CVs. Me he vuelto a apuntar al climbing center y voy a tratar de ampliar mi red social con Holandeses. El novio de Carol, Tiemen, que es de aquí, se ha ofrecido a hacerme de "Cicerone" y enseñarme los locales dónde va gente Holandesa y no "expats". Ahora lo único que me hace falta es que haga un poco menos de frio e irme un día a Ijmuiden a volar las cometas y rodar con el mountainboard. Me gusta vivir aquí.

jueves, 10 de enero de 2008

Regreso a casa

India tenía que darme una sorpresa más. Yo sabía, porque ya había viajado varias veces en avión en el país, que para entrar en las terminales indias hay que presentar, en un control policial en la puerta, el billete de avión. Sin embargo, no se muy bien porqué, esta vez se me había olvidado imprimirlo. Tenía, eso sí, el número de reserva, vuelo y dia y hora apuntado en un papel.

LLego al control de policía y me denigan la entrada. Insisto y chequean unas listas que les han facilitado las compañías. No aparece ni mi vuelo. Me quedo mirándoles con cara de ¿y ahora yo que hago?. Ni se inmutan. Mi pinta de mochilero, con pantalones cortos sucios, botas y una camiseta desgastada, parece que no les parezco un turista con el que merezca la pena perder el tiempo.
Vuelvo a la carga. Algo tendré que hacer. Al final me dicen que tengo que subir a la planta primera, ir a las oficinas de mi compañía (Finnair) e imprimir el billete allí. Aunque tengo todavía tiempo me agobio un poco. Llego al ascensor, subo a la primera planta y empiezo a buscar la oficina por un montón de pasillos desiertos.
Me cruzo con una persona, le pregunto y me manda en dirección contraria a la que llevaba. Casi todas las oficinas están, como es lógico dada la hora, cerradas. Me vuelvo a cruzar con otro empleado, le pregunto por Finnair y me manda en la dirección original. Ahora ya voy corriendo por los pasillos. Recorro las puertas de todas las compañías del mundo, pero no encuentro la que me interesa. Ha pasado como una media hora y empiezo a estar realmente preocupado. Aunque, pensándolo bien, eso me permitiría volver a Hampi.
Desecho la tentación de mi cabeza y sigo corriendo. Por fín llego a una oficina abierta. Entro dentro y pregunto a los somnolientos empleados por Finnair. Una chica muy amable, me acompaña hasta la puerta. Le doy las gracias con tanta intensidad que la aturdo un poco. Gracias a Dios (o a la suerte), la oficina esta abierta y hay un chico, engominado y con aspecto de broker, que me atiende enseguida. No me pone ningún inconveniente y me imprime el billete.
Para volver al punto de partid tengo serios problemas. Como he dado tantas vueltas corriendo, no se exactamente dónde estoy. Decido, bajar en algún ascensor a la panta calle y orientarme en el exterior de la terminal. Encuentro uno, bajo y, para mi sorpresa, después de recorrer un pequeño pasillo, estoy en la terminal y en la zona de facturación.
Tanto mal rato, para que me impriman el billete para el control policial y ahora, sin quererlo, me lo he saltado. Me dirijo a mi mostrador, tras escanear la maleta. Consigo salida de emergencia.
Con las prisas, no me he cambiado como había pensado hacer, así que tendré que viajar en pantalón corto y camiseta. lo único que he podido sacar de la maleta, precintada tras el escaneo, es mi sábana india, para taparme en el avión. De todas formas, pienso, como no tengo que salir del aeropuerto en la escala en Helsinki, tampoco pasaré mucho frio y en Amsterdam, cuando recupere la maleta, me podré cambiar.
Paso el control de policía y me dirijo a una zona de tumbonas dónde mis compañeros de vuelo están, en su mayoría, completamente dormidos. A la hora exacta prevista para el embarque, un empleado de Finnair se acerca hasta la zona y va despertando, con suavidad maternal, uno a uno a cada bello/a durmiente.
Sorprendentemente, en un vuelo de estas características, el avión esta casi vacio. No es que tenga un asiento en salida de emergencia, es que tengo toda la fila para mí. De las cerca de trescientas plazas, estarán ocupadas no más de cuarenta.
El vuelo trascurre placidamente. Me trago un par de películas, para intentar no acoerdarme de lo que dejo atrás y ponerme melancólico. Vuelvo a casa, me repito una y otra vez para intentar motivarme.
Llegamos a Helsinki sobre las dos y media de la tarde (hora finesa). Esta oscuro como si fuesen ls nueve de la noche. Por las ventanillas veo que todo alrededor de la pista esta helado. Miro mis pantalones cortos y me da frio sólo de pensarlo. Todo el mundo saca los abrigos, bufandas y guantes de las mochilas de mano.
Primer problema. No hay "finger", así que tengo que salir a coger un autobús, con una temperatura de cinco grados bajo cero, en pantalos corto y camiseta. respiro profundamente y salgo. Una bofetada de frio helador me recibe encantada. Estoy en Europa, no cabe duda. Corro hacia el autobús. Veo caras de extrañeza en la gente que me ve. ¿que os pasa?, pienso, vosotros también venís de mumbai y allí ya sabeis que hacía calor. Lo único es que yo no he sido tan previsor como ellos.
Afortundamente en el autobús hay calefacción y me recupero un poco de la impresión. Llegamos a la terminal. Evidentemente esta más templada que en la calle, pero no lo suficiente como para ir con mi atuendo. Para no quedarme helado, me dedico a dar paseos de un lado a otro. Todo el mundo se me queda mirando. En primer lugar, por la ropa (o mejor dicho, por la falta de ropa), y en segundo, porque estoy muy moreno y aquí todo el mundo es trasnparente. pensarán; ¿que hará ese negro semidesnudo en el aeropuerto?
Miro en alguna tienda por si me puedo comprar algo, pero los precios son prohibitivos. Recién llegado de la india, donde compre un polar por 4 euros, pagar 100 por una jersey, se me hace francamente duro. Me dirijo a uno de los restaurantes de buffet. Los bocadillos cuestan 7 euros. Lo descarto igualmente. me siento un poco infeliz. En teoría estoy cerca de mi casa. En un país de la zona euro, todo esta límpísimo y la gente habla inglés. Sin embargo, tengo hambre y frio, y me siento más desanparado que en todos los días de viaje por India.
Al final me compro una chocolotina para matar el hambre. Embarcamos con destino a Amsterdam. El vuelo vuelve a estar vacio. No le veo mucho futuro a esta compañía. Se me hace tan corto que, cunado empiezo a quedarme adormilado, anuncia que empezamos el descenso.
Ya en la terminal, recojo la mochila que me ha acompañado tanto kilómetros y, antes de salir, me cambio de ropa, poniéndome todo lo que tengo de abrigo. Salgo fuera. Raquel me esta esperando. Miro a mi alrededor. Es todo tan diferente! Sin embargo, empiezo a ver detalles que me hacen sonreir. Todo me resulta familiar y empiezo a tener ganas de reemprender mis rutinas "Amsterdanesas". Ir al rocódromo, a Ijmuiden a rodar con el muntain, escribir en el blog desde casa, ver a los amigos, ir la cine al Pathe de Munt.
Vamos en tren hasta Central Station y después cogemos el autobús 18 hasta Firederick Hendrick. Raquel dirige porque yo no he llegado a vivir en esta casa. Es la primera planta. Doei (nuestro gato) esta el doble de cómo lo deje. Es una bola de pelos enorme. Dejo la mochila tirada y me doy una larguísima ducha de agua caliente. Estoy en casa.

miércoles, 9 de enero de 2008

Monkey temple, despedidas y un largo viaje en Taxi

Abro los ojos a las ocho y media. He dormido regular. No consigo quitarme de la cabeza la idea de que hoy es el último día.


La noche anterior habíamos quedado en que, como yo me tengo que marchar a las tres, iríamos a visitar el Monkey Temple pronto. Todo el mundo cumple, excepto Kiko, y a las nueve y cuarto estamos desayunando. Tengo que reconocer que estoy triste. Triste de verdad. En todo caso, hago un esfuerzo de voluntad, y bromeo, sonrio y hablo con todo el mundo. Los chicos asturianos también se nos unen y me reiteran su invitación de ir a Noruega.


Cuando terminamos nos vamos al monkey temple. decidimos hacer la ida andando, son unos cinco kilómetros, y la vuelta en ricksaw. Babette esta un poco mejor de su gripe/resfriado y ya tiene un color en la piel de persona normal.


Incluso siendo pronto, hace calor y en cinco minutos todos los chicos estamos sin camiseta y tostándonos la piel un poco más. Cuando vuelva a Holanda voy a parecer de otro planeta. El paseo es muy agradable. Bordea una pequeña carretera rodeada de palmerales y acequias. Por las aceras discurre una silenciosa procesión de lugareños acarreando agua, leña, mazos de babanas o simplemente a sí mismos. También hay mucha gente esperando en cuclillas, sentada o incluso durmiendo placidamente a la sombra de las palmeras. Supongo que les vendrán a recoger para llevarlos a algún campo a trabajar y que ese es el sitio convenido.


Llegamos al Monkey Temple. Las escaleras se elevan delante de nosotros serpenteantes para salvar unos 150 metros de desnivel que puede tener la colina. Junto al comienzo de la escalera, un viejo vende palos de bambú, para ahuyentar a los monos. Alertados por las historias de Marco, compramos dos para Babette y Kim.


Empezamos la marcha. En los primeros diez escalones Babette se da cuenta de que todavía no esta recuperada. Los demás siguen subiendo pero yo, que soy "charming" (broma que me hacían constantemente), me quedo a hacerle compañia y darle ánimos. La subida es un suplico para ella. Lo que deberían haber sido cinco minutos, se convierten en más de veinte. Paramos seis o siete veces para que ella tome aire. Realmente le cuesta mucho respirar y empieza a congestionarse otra vez. Le propongo que no se fuerce y que bajemos, pero al final, a base de hacer descansos, llegamos arriba.




Marco, Flaurent y Kim están tranquilamente sentados disfrutando del paisaje. El Monkey temple no es, como los templos del otro lado, una ruina antigua, sino un lugar de culto en activo. El edificio no tiene ningun interés, es blanco, minúsculo, con una pequeña torrecita piramidal y sin mucho encanto.


Sin embargo el lugar, en su conjunto, es mágico. En primer lugar porque se domina toda el área ofreciendo unas vistas excepcionales. Además en el templo, unos sahdus estan haciendo sus rituales, mientras los monos corretean entre ellos haciendo todas las trastadas que se les pueden ocurrir. Y lo mejor es que tiene culto local. Además de los turistas, un continuo perigrenaje, de gente de las aldeas cercanas, para rezar, confiere al lugar de un misticismo real.


No puedo evitar tener un pequeño momento de melancolía, me alejo del grupo, y me siento en uno de los aleros del templo con las perinas colgando sobre el abismo, dejando que el viento que sopla desde el valle me refresque.


Intento retener cada detalle, cada color, cada olor, cada sonido. se que volveré a Hampi. Tuve la misma sensación cunado estuve en Corcobado (Costa Rica) y ya he repetido. Es un sitio que marcará mi vida. Hampi. Siento una emoción tan intensa que se me eriza el vello del cuerpo.


Trato de recuperarme y vuelvo con los otros. No quiero parecer taciturno en mi último día. A pesar de ello noto, cunado me miran, que se dan cuenta de lo que estoy sintiendo. Damos un paseo por las rocas que coronan la colina. Nos hacemos fotos. Como ya es la una decidimos marcharnos. Todavía hay que regresar y me gustaría tener tiempo de ducharme antes de coger el taxi.


En la bajada Marco da un traspies y se hace un pequeño esguince. No parece serio, pero le cuesta andar un poco. Negociamos un rato con el ricksaw y al final obtenenos un precio razonable. Cunado llegamos al guest house, como sobra algo de tiempo, jugamos un rato a las cartas. Por primera vez, debe ser porque me voy, la diosa fortuna me sonrie y voy ganando claramente. Sin embargo no me concentro. Cuando se acerca la hora, me doy una ducha rápida en la habitación de las chicas, y me preparo. Todos, menos Kiko que no sabemos dónde esta, van a venir a despedirme.


Pago la cuenta y nos marchamos. El taxi me esta esperando en la puerta de la agencia. Voy a tener dos conductore porque, como el viaje es muy largo, deben de turnarse para no quedarse dormidos. El cohe es pequeño pero bastente nuevo y parece cómodo. meto la mochila en el maletero y me giro para despedirme. Aunque sólo nos conocemos desde hace nueve días, me parece que estuviese diciéndo adios a amigos íntimos. Para demostrar que soy latino y que no me da miedo ser afectivo, les abrazo a todos uno detrás de otro. Babette y kim me aseguran que me van a echar mucho de menos y me piden que les escriba con frecuencia.


Para no alargar el momento, les pido a los conductores que salgamos cuanto antes porque tenemos prisa, y me monto en el taxi. Con la ventanilla bajada un último adios. Me marcho. Nos cruzamos con los asturianos, les grito y ellos me dice adios con la mano en la distancia. La siguiente hora vamos dejando atrás los campos de cereales y arroz, los palmerales, los maravillosos boulders graníticos, los templos y, sobre todo, alejándonos de la buena compañía.


Intento leer. No me concentro. Intento hablar con mis conductores. Me sonrien mucho, pero ni una palabra de Inglés. Decido dormir. Me despiertan cada rato porque paran a tomar Chai. A mi no me apetece pero estiro las piernas. Luego volvemos al coche y yo trato de seguir durmiendo.


Sobre las nueve paramos a cenar en un hotel bastante lujoso. Mis conductores intentan pasarme la cuneta de su cena, pero yo había acordado que todos los gastos estaban incluidos, y se la devuelvo además de ponerles mala cara. No estoy de muy buen humor.


Seguimos viaje. Más o menos, me entero de la ruta entre sueños. Sobre las cinco de la mañana, o lo que es lo mismo, tras catorce horas, llegamos a Mumbai. Lo que más nos cuesta es encontrar el aeropuerto internacional, dónde sospecho que mis dos conductores Hampianos no estado jamás.


Preguntan a muchisima gente por las direcciones y, al final, tengo que ser yo el que les oriente, porque empiezo a reconocer algunos sitios. Ellos parecen muy excitados y me da la impresión de que parte del dinero que han ganado no volverá a Hampi. En que vicio lo gastarán lo desconozco, pero no me parece estén pensando ir a la Biblioteca Nacional o a ver una obra de teatro. Probablemente no tendrán muchas oportunidades de venir a una gran ciudad como Mumbai.


Me dejan en el aeropuerto algo más tarde de las seis. Mi vuelo es a las 9.15, así que tengo tiempo. Nos tomamos un café juntos. Me piden propina y les digo que no. Es muy caro para mí. No me puedo permitir la propina, les explico. Lo bueno de los Indios es que, en general, con la misma facilidad que te piden el dinero, aceptan que no se lo des y te siguen sonriendo, como si nada.


Nos despedimos y yo entro a la terminal a buscar mi avión. Rumbo a casa.

martes, 8 de enero de 2008

Flaurent y Kiko llegan a Hampi

En teoría hoy era mi último día en Hampi. Los último días había estado dándole vueltas a sí iba a ir a la boda en Delhi o prefería quedarme en Hampi. Las dos opciones me parecían buenas, pero me siento tan bien en Hampi, que no se que hacer.
Me levanto con una resaca bastante considerable. Desayuno rápido y me marcho a mirar vuelos al ciber. Mi mejor posibilidad es ir a Bangalore y volar hasta Delhi, pero los billetes no están tan baratos como otras veces. Voy a una agencia y pregunto por trenes y autobuses a Bangalore. El tren esta lleno y para el autobús tengo que esperar a la noche con lo que no llegaría a la boda. Existe la posibilidad de coger el autobús local, pero parece dificil calcular a qué hora voy a llegar a Bangalore y, por tanto, que billete de avión debo comprar.
Tomo una decisión rápida. No voy a ir a la boda y apuraré aquí hasta el último momento. Ya que estoy miró opciones para ir a Mumbai. Me encuentro con el mismo problema. Hampi esta tan mal comunicado que si quiero estar el 13 por la mañana en el avión rumbo a Amsterdam, debo salir esta noche para Bangalore. Sin embargo quiero estar un día más aquí.
Aunque es una locura de caro, decido contratar un taxi que me lleve directamente desde aquí al aeropuerto. Negocio el precio y terminamos acordandolo en 8.000 rs. Me siento un poco culpable, pero es la única forma de llegar a tiempo y estar aquí una noche más. De todas formas el avión Bangalore - Mumbai hubiera costado sobre las 4.000 rs.
Una vez hecho intento no darle más vueltas y regreso al guest house. Marco, babette y Kim están ya levantados. Kim sólo habla en Flamish, efecto colateral de la resaca. Les cuento que he contratado un taxi hasta Mumbai. Babette parece muy impresionada por mi despilfarro, pero a marco, que alquilo un taxi por una semana, al inicio de su viaje, le impresiona menos.
A todo esto, Kim recibe un sms de Flaurent, diciéndole que han llegado a Hampi esta mañana. Efectivamente a los pocos minutos aparacen en nuestro guest house. Kiko esta más simpático de lo normal y Flaurent nos cuenta los problemas que han tenido con las españolas. Tomamos algo juntos y luego ellos se marchan a buscar habitaciones.
Mi resaca no me permite ir a escalar, así que me quedo con Kim y con Babette hangueando. Marco decide irse otra vez a hacer un pequeño trekking. Como una hora más tarde, vuelven Kiko y Flaurent y decidimos, excepto Babette que se queda leyendo, dar un paseo.
Recorremos los campos de cereales y bajamos a la orilla del rio. Simplemente pasear por los alrededores de Hampi es toda una experiencia para los sentidos. Sin embargo, Kiko no hace más que protestar. "¿Porque estamos andando hasta tan lejos?, ¿cuando llegamos?, ¿que hay allí que no haya aquí?, etc.." Empiezo a ponerme un poco nervioso y a pensar que no soy tan "easy going" como me creía.
Les propongo que vayamos a la orilla del rio y que crucemos con una barca hasta el bar del "Lashi Especial". El barquero nos pide mucho dinero, pero estoy seguro de que se puede negociar. Mientras tanto Kiko rezonga; "porque vamos al otro lado del rio?, ¿que hay en ese lado que no tengamos en este?. Kim, que tiene más paciencia que yo, no hace más que bromearle y parece que no le moleste su actitud.
Nos volvemos sin cruzar. Yo intento adelantarme todo el rato para no tener que oir a Kiko. Nos vamos al Goan Corner, el guest house más conocido entre los escaladores, y nos tomamos un lemon nana cada uno. Me saludo con varios escaladores sentados en las mesas de alrededor. Es la hora de más calor y todos están descansando y esperando al relativo frescor de la tarde. me fijo que en las puertas de todas las habitaciones hay crash pads. Parece que este sitio estuviese específicamente reservado para escaladores. No me importaría nada venírme una temporada a Hampi, dedicarme a escalar cada día y por la noche charlar tranquilamente con gente de todo el mundo que comparte una afición.
De hecho, no puedo negar que tengo tentaciones de no ir a Mumbai a coger el avión. Sé que no puedo hacerlo, pero me apetecería estar más tiempo en Hampi.
Tras dos rondas de lemon nana, me relajo. Kiko, una vez sentado y sin hacer nada es más divertido. Además decido hacer un esfuerzo y no amargarme las horas que me quedan por el. Flaurent, a pesar de que dice que no quiere hablar del tema, sigue largando que da gusto de las dos chicas españolas. Lo cierto, es que si la mitad de lo que cuneta es verdad, tienen sobrados motivos para haberse separado.
Eso me reafirma en la suerte que hemos tenido Marco, Babette, Kim y yo. Hemos congeniado muy bien hasta el punto que, sobre todo con las chicas, siento como si fueran amigas de hace mucho tiempo, y ellas me confirman que les pasa lo mismo conmigo. Medio en broma están todo el tiempo diciéndome que no me marche y se que mañana, cunado llegue el momento, me va a dar mucha pena separame de ellas. Con Marco mi relación es buena, pero un poco más fria. Me cae bien, pero hemos conectado un poco menos.
Volvemos al guest house para hacer compañía a Babette. Comemos algo ligero y jugamos a las cartas. Kiko nada más terminar dice que quiere ver más cosas. Yo no tengo ganas de irme con el, pero Kim accede y le acompaña.
Los demás nos quedamos leyendo, jugando al ajedrez, etc.. Puede parecer que es una pérdida de tiempo pero, también cuando uno está en su casa, puede tomarse una tarde de relax. En estos viajes largos, no es obligatorio dedicar todos los días a ver cosas. De hecho puedes terminar agotado. En mi caso, como es mi último día lo que más me apetece es estar con la gente hablando. Estoy un rato con los chicos españoles, que me invitan a visitarles en su casa cerca de Bergen (Noruega).
Nos juntamos también con dos parejas de israelitas muy majos. Una de ellas, están de luna de miel, y están esperando como agua de mayo mi habitación (que dejo mañana libre) porque es mejor que la que tiene ahora y se la han pedido al dueño. Hablamos de muchas cosas. Por supuesto, es inevitable que salga el tema palestino - israeli. Nos explican como los ultraortodoxos, sólo son un 5% de la población, pero que tienen muchísima influencia en el gobierno porque estan soportados financieramente por grupos judios en el extranjero (principalmente Estados Unidos).
Nos explican cosas de su servicio militar, que ellos acaban de terminar. Los dos parecen personas razonables y disfrutamos de su conversación. La chica, que es muy divertida, me dice que todas las mujeres van a amarme por mi acento en inglés. Por lo visto sueno muy divertido. Cuandoles cuento que ocho meses atrás no sabía decir dos palabras seguidas se quedán bastante sorprendidos. Lo cierto es que estoy muy orgulloso de lo que he aprendido. Sigo haciendo errores gramaticales cada frase, pero puedo mantener conversaciones fluidas y tener amigos en inglés. parece una tontería, pero tengo la sensación de que mis posibilidades vitales crecen con esto. La barrera idiomática esta cayendo.
Como tenemos tiempo hasta la cena, decido ir en un momento a comprarle un detalle a Kim. Su cumpleños es el día 15, apenas dos días más tarde de que me haya ido, y me parece que le alegrará. Como le había oido comentar que quería un vestido, voy a uno de los puestos y le compro uno muy hippie, con muchas flores, en tonos azules. Es un poco corto, pero como su plan es ir hacia el sur, supongo que encontrará ocasiones para ponérselo. Regreso junto a los demás y no puedo evitar que Babette se de cuenta de que llevo una bolsa de regalo en la mano. Se rie, pero no dice nada.
Sobre las ocho nos vamos todos a hacer nuestras tareas cibernéticas. Yo gasto un par de horas, a pesar de lo cual, acumulo cada vez más retraso en la actualización del blog.
Por la noche nos juntamos con más gente del guest house y seguimos hangueando. Al final como siempre, nos quedamos Kim y yo sólos. Mañana es mi último día aquí. tengo el taxi a las tres, así que como mucho me dará tiempo de hacer alguna pequeña excursión. De todas formas me obligo a no estar triste. Con Kim y con Babette hemos intercambiado mail y teléfono, y quedado en vernos en Belgica o Holanda. Vivimos realmente cerca. Con marco estará más complicado, aunque la verdad es que ir a Canadá me atrae bastante.
Sobre las una nos vamos a dormir. leo un rato, pero en seguida lo dejo y hago repaso mental del viaje. han pasado tantas cosas...; Mumbai y su pobreza, Rishikesh y las "japos", el trekking en el Himalaya, la visita al Taj Mahal, Goa, los Backwaters y, sobre todo el descubrimiento de este sitio tan increible; Hampi. Me quedo dormido escuchando el rumor lejano del rio.

lunes, 7 de enero de 2008

Otro día de Escalada

A la mañana siguiente se queda una habitación más libre y puedo mudarme. Aunque sólo es para un par de noches, me apetece tener un poco de intimidad y poder leer por las noches sin preocuparme por molestar a Marco.
Hoy he decidido volver a esclar, Marco quiere hacer una marcha y las chicas están dormidas y no sabemos lo que quieren hacer.
Después de desayunar me marcho a alquilar de nuevo el material. Me cuesta un buen rato encontrar pies de gato de mi tamaño pero al final lo consigo. eso sí, cada pie de gato de un par distinto.
Pertrechado con mi equipo me dirijo a una de las primeras zonas de boulders. Calieto en el mismo sitio de la otra. Es más temprano y la roca esta bastante fria. Hago dos o tres boulders fáciles sin ningún problema. En el cuarto, cunado estoy a punto de terminarlo, se desprende uno de los agarres y casi me caigo de cabeza.
Sigo escalando, pero a partir de ese momento, tomo más precauciones y doy golpecitos con la palma de la mano en la roca para comprobar, en función de cómo suene, si el agarre es firme o no.
Sigo escalando durante un par de horas. Las sensaciones cada vez son mejores. Rompo a sudar y noto que mis manos están un poco más fuertes que el primer día. Lospies de gato son muy malos, pero la calidad del granito es tan buena, que se agarran a cualquier resalte por mínimo que sea. Lo mejor de esclar en Hampi, además de la comididad del acceso a la roca, es que cada vez que terminas un boulder, descansas un minuto en la "cima" y no dejas de sorprenderte de lo bonito que es.
Sobre las doce vuelvo a la zona grande de boulders donde el último día coincidí con las italianas. Intento un par de bloques difíciles. De los de arrancar sentado, en una zona de desplome, para luego intentar remontar a una pared vertical con regletas mínimas. Compruebo que mi nivel no ha mejorado tanto y, por mucho que lo intento, me quedo a medias. Siempre se me han dado fatal los boulders en los que hay que arrancas sentado. Mi complexión física, que ronda los 90 kilogramos, nunca me ha permitido ser bueno en ellos.
No me encuentro con nadie escalando, pero sí con muchos lugareños que cruzan la colina, para ir a una aldea cercana. casi todo son mujeres, que van cargando en la cabeza mazos de leña, calderos con agua o montones de ropa que vienen de lavar en el rio. Todos me saludn como si fuesemos amigos de tod la vida.
Sobre la una vuelvo a descansar y comer en el guest house. Marco no ha vuelto, pero Babette y Kim están hangueando en el restaurante. Babette esta realmente mala. Tiene flemas, tose con frecuencia, le pican los ojos y un poco de fiebre.
Comemos juntos. Pedimos una comida israelí, que hemos visto quepiden mucho otros huéspedes. Se llama "Snitzel" y se compone de filetes de pollo empanados, puré de patatas, con cebolla caramelizada y un poco de humus. Esta muy bueno y sabe a comida casera. Lo acompañamos con "lemon nana". Una bebida, también israelí, que me tiene enamorado. No es más que agua, azucar, zumo de limon y un poco de menta fresca, pero es probablemente la bebida más refrescante que he tomado jamas. Cuando vuelva a Amsterdam voy a comprar los ingredientes y lo beberé todo el día.
Babette y Kim han decidido venir conmigo por la tarde y ver como es eso de hacer bouldering. A mi me parece que, a pesar de que es un pseo muy corto, no es buena idea que Babette haga esfuerzos innecesarios, sin embargo, no les digo nada.
marco sigue sin aparacer así que nos marchamos los tres. Vamos al mismo sistio dónde he terminado la mañana. Cunado llegamos ellas se sientan en una roca y me ven hacer el primer boulder. Les sorprende un poco en que consiste el deporte. Babette me confiesa que imaginaba que el objtivo era escalar una montaña, subiendo de roca en roca. No parece que les guste mucho porque, después del primer boulder, me ignoran por completo y se dedican a hablar de sus cosas.
Me desplazo a otras zonas cercanas en solitario y escalo una hora y media más. Cunado regreso a dónde he dejado a estas, Babette se encuentra y me dicen que se van. Les ofrezco acompañarlas pero me insisten en que no es necesario.
En ese momento aparece una de las italianas con un chico. Hablamos un rato y decido quedarme con ellos a escalar un poco. Tienen un nivel altísimo y, tras un par de intentos un tanto patéticos, me siento y me dedico a aprender viéndoles. Es muy curioso cómo cuando no tienes un nivel alto en un deporte, te parece que hay unas barreras físicas insalvables. Sin embargo, viéndoles a ellos, parece natural poder sujetar tu cuerpo en un agarre monodedo. Es cuestión de técnica me dice. Ya lo sé.. y de mucha práctica. En todo caso además son muy fuertes los dos y sospecho que tiene varios años menos que yo.
Cuando se acerca la puesta del sol paramos y subidos cada uno en una roca para contemplarla. En los alrededores, veo otros escaladores que están haciendo lo mismo. No nos decepciona. Un enorme círculo violeta es devorado por el verde del palmeral.
Bajo hacia Hampi con el ánimo absolutamente sereno y sintiendo una felicidad pocas veces experimentada. Devuelvo el material y regreso al guest house. Babette efectivamente esta peor. No para de sonarse y le duele la cabeza. La pareja de asturianos están con ellas y Nerea, que parece tener una farmacia en la mochila, le está suministrando pastillas para que se recupere lo antes posible. También le recomiendan un médico naturista del pueblo, pero Babette parece confiar más en la medicina convencional.
Marco ha vuelto también y nos dice que ha estado en el Monkey Temple. Por lo visto merece la pena ir. Esta a cinco kilómtetros, en la cima de una colina y, efectivamente, esta plagado de monos que intentan robar las bolsas de la gente. %También ha sacado unas fotos increíbles de la gente de hampi bañando a dos elefantes en el rio.
Cenamos y jugamos un rato a las cartas. Cuando terminamos nos vamos al ciber. Kim ha reibido un correo de Flaurent y Kiko que, para nuesta sorpresa, llegan al día siguiente a Hampo. Han discutido con las españolas y se quieren unir a nuestro grupo. Me alego por Flaurent que parecía muy majo, pero desconfio un poco más e mi capacidad de adatación con Kiko.
gastamos un par de horas y después decidimos ir a tomar una copa. Babette evidentemente se marcha a dormir, así que Marco, Kim y yo nos marchamos a "laughing buhda". Nada más llegar Marco se encuentra a una chica que ha conocido en el Monkey temple y se queda con ella viendo la película que están poniendo, "doce monos". Kim y yo preferimos tomar por fín esa copa que tanto estabamos buscando y nos quedamos en la terraza de fuera. Encargamo un par de botellas pequeñas de Vodka y zumo de naranja natural. No tienen hielo a pesar de lo cual nos sientan maravillosamente.
Cada botella da para unas tres copas y sólo cuesta 65 rs (poco más de un euro), así que no escatimamos. termina la película y Maro senos une de nuevo. Pedimos más Vodka y yo empiezo a estar muy gracioso hablando en inglés. En un arranque de espontaneidad, le pregunto a Marco porqué habla tan despacio en su propio idioma. Es una broma, pero parece molestarse un poco. Lo cierto es que lo hace. Elige cada palabra con mucho cuidado y hace breves pausas entre cada parte de la frase. Al final consigo quie se le pase y el también se pide una botellita de Vodka que le relaja bastante.
Sobre la una y media Marco nos abandona. Kim y yo empezamos a estar bastante borrachos, pero nos ha dado el punto gracioso y no paramos de reir. Están poniendo otra película y decidimos entrar a verla, sin embargo no nos concentramos y no paramos de hablar entre nosotros.
Cunado termina la película nos ruegan que nos marchemos. Kim y yo somos casi los últimos. A oscuras buscamos nuestras cholas y nos marchamos dando un paseo. Todavía nos quedamos un rato charlando en la puerta de las habitaciones, pero por lo visto hacemos más ruido del que nos creemos porque Babette sale con cara de pocos amigos y nos pide que bajemos el tono. Arrepentidos nos marchamos a nuestras habitaciones. Yo llevo una borrachera bastante considerable y me temo que mañana no voy a poder levantarme pronto para ir a escalar. En todo caso, son las primeras copas en casi dos meses, así que la ocasión lo merecía.

viernes, 4 de enero de 2008

Nadando en un lago

Nada más abrir el ojo decido que hoy no voy a ir a escalar. Tengo las manos y los brazos bastante doloridos y además, me digo a mi mismo, no es conveniente escalar todos los días seguidos. En todo caso lo primero es hacer la “mudanza” a la otra orilla.

A pesar de eso, me levanto rápido. Marco y yo nos vamos a desayunar. En el desayuno charlamos un rato con una pareja de Israelíes. Para nuestra sorpresa Babette aparece enseguida. Esta empezando a tener síntomas de resfriado y nos confiesa que no ha dormido muy bien. Además me preocupa que no come muy bien. No le gusta el picante y eso en India es un problema. Casi todos los días come tortillas francesas y algún dulce. Si sigue así va a caer enferma casi con toda seguridad.

Pagamos la cuenta y nos marchamos. A Killom parece que se le ha pasado el disgusto y nos obsequia, al igual que el resto de los empleados, con un montón de sonrisas.

La barca sale en seguida y antes de las diez de la mañana ya estamos en el guest house dónde Marco reservó la habitación. Afortunadamente nos dicen que se ha quedado otra habitación libre, en la que se pueden quedar Babette y Kim, y como Marco accede a compartir conmigo hasta que se quede libre una tercera, no tenemos que seguir buscando.

Para aprovechar el día se nos ocurre ir a un lago que hay a unos cinco kilómetros a bañarnos. Estos quieren alquilar unas motos, pero yo decido que es una buena oportunidad de ir corriendo y así hacer un poco de deporte.

Tardo una media hora a ritmo tranquilo pero el calor es tan sofocante que se hace bastante duro. Cunado llego me están esperando y buscamos una “playa” en la que no haya nadie para bañarnos con tranquilidad. No tardamos mucho en elegir un lugar. Yo me baño inmediatamente para refrescarme. Kim duda porque ha visto un cartel en el que advertía, evidentemente en broma, que había cocodrilos en el lago. Nado hasta una roca a unos cien metros de la orilla y tomo el sol. Hay un poco de brisa que riza la superficie del agua y que hace un poco más soportable el calor. A pesar de ello tengo que bañarme constantemente para aguantar.

Babette y Kim que, como buenas belgas, tienen un color de piel absolutamente blanco, se embadurnan continuamente de crema protectora para no quemarse. Marco, que no parece gustarle mucho lo de tomar el sol, dice que se va a dar una vuelta por los alrededores. Yo prefiero quedarme con las chicas.

A los diez minutos aparece un chaval indio con una nevera portátil, que nos empieza intentar vender cosas. Yo le digo que no queremos nada pero, de repente, se me ilumina una bombilla y le pregunto, aunque sin muchas esperanzas, si lleva cervezas. Se le dibuja una sonrisa de oreja a oreja y me dice que sí. Compruebo que esta realmente fría y el precio, cien rupias. Es muy razonable así que le compro una. Nos la tomamos entre los tres y nos sabe a gloria. Como efecto colateral, el amigo, no se separa de nosotros el resto de la mañana.

Al rato aparece otros tres o cuatro indios que, con todo lo grande que es el lago, deciden colocarse, casualmente, junto a nosotros y no les quitan los ojos de encima a Kim y a Babette. A los cinco minutos les pido que se busquen otro sitio y, aunque a regañadientes, me hacen caso y se marchan.

Nos tomamos una segunda cerveza, nos bañamos y dejamos que el sol nos seque placidamente. A las cuatro, empezamos a preocuparnos por Marco que no ha vuelto. Además nos entra un poco de hambre y decidimos que sería buen momento para volver. Trepo hasta una colina para intentar encontrar a Marco. Lo encuentro en la cima tomando fotos de todo. La verdad es que las vistas son impresionantes.

Bajamos juntos y nos vamos a coger las motos. Esta vez decido dejarme llevar en moto y no repetir la carrera de vuelta.

Nos vamos a duchar a nuestras respectivas habitaciones y el resto de la tarde nos dedicamos a disfrutar de las instalaciones, hamacas y tumbonas, de nuestro nuevo guest house. Marco y yo jugamos un par de partidas de ajedrez. Me gana holgadamente pero no me importa. El dueño y la mayoría de los clientes son israelíes y el ambiente s muy distendido entre ellos. Más que un guest house parece un campamento de verano. En una de las mesas hay una pareja de Españoles a los que “asalto” directamente rogándoles hablar un rato en Español. Resulta que son muy majos. Asturianos, residentes en Noruega y que, además han vivido varios años en Holanda. Se llaman Oscar y Nerea. Me cuentan que un muchos de los guest house de alrededor, proyectan películas bastante buenas en dos sesiones, a las ocho y a las diez, y que ellos suelen ir cada día. Esa parece ser su máxima obligación, además de hacer Yoga por las mañanas. Me cuentan que es su segundo viaje a India y que les gusta ir despacio. Suelen dedicar entre dos y tres semanas a cada sitio. En Hampi ya llevan un mes y les está costando irse. Me quedo con ellos un rato hasta que me traen mi cena a la mesa.

Después de cenar, nos marchamos a un ciber. Es la hora en la que mejor va, según nos ha dicho todo el mundo, y, a pesar de ello, la banda “ancha” es, a todas luces, insuficiente.

Sobre las once y media, Kim, marco y yo nos vamos a uno de los Guest House que tiene abierto el bar, nos tumbamos y pedimos unas cervezas. Babette esta un poco peor de su resfriado y decide no acompañarnos. De todas formas está bastante contenta porque ha recibido un correo de su ex novio pidiéndole que volviese con él y, aunque no esta segura de que va a hacer, parece que la idea no le resulta desagradable. Se separaron en un viaje al sudeste asiático unos meses atrás pero parece que la química no se ha apagado.

Marco se marcha al poco rato, aduciendo que esta muy cansado, pero Kim y yo nos quedamos hasta más de la una. Realmente nos marchamos cuando los empleados empiezan a acostarse a nuestro alrededor para dormir. Se ve que, lo que nosotros utilizamos como lugar de ocio, es su dormitorio.

Mientras caminamos hacia nuestras habitaciones, contemplamos un cielo alucinante preñado de estrellas de una intensidad a la que ya no estamos acostumbrados. Cuando entro en la habitación Marco esta profundamente dormido y yo le acompaño en escasos cinco minutos.


Correción del anterior Post

Lo malo de llevar retraso en el blog es que, a veces, se te olvida cosas. No tiene mucha importancia, pero la noche de mi primer día de escalada hicimos alguna cosa que se me había pasado contar.
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En vez de cenar otra vez en Gopi, nos marchamos aun sitio que nos han recomendado. La razón real, aunque ella lo niegue, es que a Babette le ha gustado un chico francés con el que nos cruzamos ayer visitando los templos.

Pedimos comida mexicana e israelí. Mi enchilada, con arroz, esta sorprendentemente buena. Los únicos clientes, además de nosotros, son dos chicas y un chico, jugando todo el rato con un cachorro de perro. A kim se le cae la baba y empieza a preguntar a las chicas si es suyo. A partir de la historia de cómo ha ido a parar en su propiedad el cachorro, nos cuentan que están trabajando desde hace cuatro meses en Hampi en un proyecto social. Son alemanas y estudiaron trabajo social. A Marco y a mí también se nos cae la baba porque una de ellas, además de buena persona, es increíblemente guapa.

Babette, que es muy dinámica, en seguida les propone que va a mandar un mail a todos sus amigos de Bélgica pidiendo que le ingresen dos euros a su cuenta personal, para colaborar en el proyecto, y, como anticipo, les da veinte euros para que compren un material que necesita.

A mí se me queda una sensación un poco extraña. He dado un giro vital para buscar mi felicidad, pero, ¿para cuándo el pensar en hacer cosas para otros?. Mientras yo he estado buscando todo el día, mi felicidad perfecta, otros trabajan intentando hacer cosas que mejoren las cosas.

Volvemos a Gopi. Kim y yo como siempre intentamos buscar un sitio en el que tomar algo pero es imposible. Charlamos un rato en el banco de la entrada del guest house hasta que nos entra el sueño.